La primera reunión del año del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino dejó algo más que decisiones administrativas.
El encuentro del 21 de enero funcionó como una ratificación política integral de la conducción de Claudio Tapia.
Lejos de limitarse a un respaldo simbólico, el Comité aprobó expresamente cada una de las decisiones adoptadas por el Presidente, el Secretario General y el Tesorero, tanto de manera individual como colectiva.
El procedimiento, certificado por escribano público, cerró filas puertas adentro y envió un mensaje claro hacia afuera: la conducción actual no solo tiene poder, también tiene consenso.
Bloque sólido
La reunión dejó una conclusión difícil de eludir: la AFA mostró orden, disciplina interna y control absoluto del tablero. El respaldo no fue solo a una gestión, sino a un modelo de conducción que se afirma sobre la unanimidad dirigencial y la centralización de las decisiones clave del fútbol argentino.
En el arranque de 2026, el mensaje fue inequívoco: no hay grietas visibles y el poder, al menos por ahora, está sólidamente respaldado.





